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Defense & Security

El Plan ‘ReArm Europe’: Conciliando la integración y la soberanía nacional

Soldado de juguete sobre billetes de euro con la bandera europea. Concepto de plan de rearme de Europa.

Image Source : Shutterstock

by Federico Santopinto

First Published in: Mar.12,2025

Mar.31, 2025

En respuesta al debilitamiento de la Alianza Atlántica y a los desafíos planteados por la guerra en Ucrania, los europeos han anunciado su intención de rearmarse, aprovechando a la Unión Europea (UE) como parte de este esfuerzo. Para comprender plenamente las dinámicas que se están desarrollando en Bruselas — especialmente en lo que respecta a la financiación militar — y para dar orden a la multitud de iniciativas lanzadas en este ámbito en los últimos años, es fundamental tomar perspectiva.

‘ReArm Europe’: Priorizando la financiación nacional sobre la europea

Desde hace varios años, la Unión Europea (UE) ha desarrollado nuevas competencias para apoyar y fortalecer la base industrial de defensa de Europa. Desde 2017, la UE ha introducido diversos programas destinados a financiar proyectos de defensa colaborativos entre los Estados miembros, incluyendo el Fondo Europeo de Defensa (EDF, por sus siglas en inglés) y el próximo Programa Europeo de la Industria de Defensa (EDIP, por sus siglas en inglés), este último aún en negociación. Estos programas, gestionados por la Comisión Europea y financiados a través del presupuesto ordinario de la UE, han sido relativamente limitados en su alcance. Hasta ahora, los Estados miembros han sido reacios a permitir que el ejecutivo europeo gane demasiada influencia en este ámbito, ya que lo consideran una cuestión de soberanía nacional. Sin embargo, el cambiante panorama geopolítico — particularmente el acercamiento entre Estados Unidos y Rusia — ha resaltado la urgencia para que los países europeos busquen una autonomía estratégica, aumentando su gasto militar y uniendo esfuerzos a través de sus políticas comunes de defensa. En consecuencia, han solicitado a la Comisión que explore formas de apoyar las inversiones en el sector de defensa, manteniendo al mismo tiempo el control nacional sobre la toma de decisiones. El 6 de marzo de 2025, la Comisión propuso un plan llamado ‘ReArm Europe’, en un intento por conciliar el principio de soberanía nacional con la necesidad de actuar conjuntamente, una tarea que los Estados miembros consideran un desafío complejo. En esta etapa, el plan no amplía directamente los programas de apoyo a la defensa ya existentes en la UE, como el EDF o el futuro EDIP. Las decisiones sobre la financiación de estos programas se tomarán en los próximos meses como parte de las negociaciones para el próximo Marco Financiero Plurianual (2028-2034). En cambio, ‘ReArm Europe’ se centra en facilitar el aumento de los presupuestos militares nacionales, garantizando al mismo tiempo un cierto nivel de coordinación a nivel europeo.

Cinco Medidas Clave del ‘ReArm Europe’

Para lograr este equilibrio, la Comisión ha propuesto cinco medidas clave: 1. Activación de la cláusula de escape del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, la cual permite a los Estados miembros superar los límites de déficit y deuda en tiempos de crisis. Bajo esta propuesta, los países podrían aumentar sus presupuestos militares hasta un 1.5% del PIB, sin que este gasto se contabilice en sus déficits nacionales. Se estima que esta medida podría generar 650,000 millones de euros en cuatro años para el gasto en defensa. 2. Recaudación de 150,000 millones de euros mediante bonos emitidos por la UE, que luego serían prestados a los Estados miembros con tasas de interés bajas y plazos de reembolso largos. Esta financiación apoyaría proyectos militares paneuropeos, como sistemas de defensa aérea, al consolidar la demanda y permitir adquisiciones conjuntas. Parte del equipo militar financiado a través de este mecanismo también podría ser enviado a Ucrania. 3. Facilitar el uso de los fondos de cohesión para inversiones en defensa. En este sentido, es importante recordar que los Estados miembros siguen siendo libres de decidir si utilizan o no los fondos de cohesión que les corresponden para el sector de defensa. De hecho, estos fondos deben financiar proyectos identificados por los Estados miembros y sus entidades locales, aunque posteriormente deben ser aprobados a nivel de la UE. 4. Crear una unión de ahorro e inversión europea para incentivar a las instituciones financieras privadas a respaldar la industria militar, algo a lo que hasta ahora han sido renuentes. 5. Ampliar el papel del Banco Europeo de Inversiones (BEI) en la financiación de la defensa. Actualmente, el BEI solo puede financiar proyectos de doble uso (civil y militar). La propuesta busca eliminar por completo las restricciones al financiamiento militar. Sin embargo, este tema ha sido objeto de debate durante años y, dado que el consejo de administración del BEI está compuesto por representantes de los Estados miembros que toman decisiones por unanimidad, la Comisión no tiene autoridad directa sobre este asunto.

El riesgo de un resultado contraproducente

El plan sin duda podría fortalecer la defensa europea, pero también podría debilitarla. Mucho dependerá de los detalles técnicos — todavía desconocidos — que se adopten para su implementación. Para comprender este punto, vale la pena recordar que el objetivo final de la acción de la UE en materia de armamento es reducir la fragmentación de la base industrial de defensa europea, con el fin de consolidarla y hacerla más competitiva. La UE debe generar una masa crítica en términos de capacidades y tecnologías de defensa que permita a los europeos enfrentar juntos a las grandes potencias mundiales. Sin embargo, si el ‘ReArm Europe’ simplemente conduce a un aumento del gasto militar nacional sin una coordinación o una estrategia común de la UE, podría producir un efecto contrario al esperado. En tal escenario, cada país financiaría su propia industria de defensa de manera aislada, lo que agravaría la fragmentación y duplicaría esfuerzos, en lugar de fortalecer las capacidades militares colectivas de Europa.

Preguntas difíciles que aún esperan respuesta

Los detalles técnicos y normativos que se adopten para la implementación del plan ‘ReArm Europe’ determinarán si servirá a una estrategia europea o si será un intento inútil de regar la arena en el desierto. Aún quedan varias cuestiones polémicas por resolver, especialmente en lo que respecta a la exención propuesta del Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Estas preguntas pueden agruparse en tres categorías principales:

¿Qué tipos de gastos en defensa estarán exentos del cálculo del déficit?

La UE debe aclarar qué gastos militares serán excluidos del cálculo del déficit nacional y cuáles seguirán contándose. ¿Se aplicará el ‘ReArm Europe’ únicamente al gasto de inversión (por ejemplo; I+D, adquisiciones)?, ¿o también cubrirá costos operativos (como salarios, entrenamiento y gastos de despliegue)?

¿En qué condiciones estará exento el gasto en defensa?

La UE también deberá definir las condiciones bajo las cuales el gasto en armamento no será tomado en cuenta en los déficits: • ¿Los Estados miembros tendrán que invertir en equipamiento identificado como prioritario a nivel de la UE, o podrán financiar lo que deseen sin coordinación dentro del bloque? • ¿Será obligatorio realizar estas inversiones a través de proyectos colaborativos transnacionales, o podrán hacerlo de manera independiente? • ¿Qué ocurrirá con los criterios de preferencia y elegibilidad europeas? ¿Deberán usar estos fondos exclusivamente para producir o adquirir equipo militar europeo, o podrán equiparse con armamento extranjero?

¿Quién tomará las decisiones?

Finalmente, la cuestión del poder de decisión sigue sin resolverse: • ¿Hasta qué punto tendrá la Comisión Europea discrecionalidad para determinar qué gastos militares califican para la exención? • ¿Tendrá la Comisión autoridad para rechazar ciertos gastos si no se alinean con los objetivos estratégicos de la UE? • En el caso de los préstamos respaldados por la UE, ¿cómo se seleccionarán los proyectos a financiar? Las negociaciones, que deberán llevarse a cabo dentro de la UE, para responder a estas preguntas no serán fáciles. Detrás de su apariencia burocrática, se esconden los desafíos políticos y existenciales que han afectado la defensa europea desde sus inicios: ¿Qué nivel de integración están dispuestos a aceptar los Estados miembros? ¿Qué papel deben desempeñar Bruselas y la Comisión? La cuadratura del círculo aún está lejos de resolverse.

First published in :

French Institute for International and Strategic Affairs (IRIS)

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Federico Santopinto

Federico Santopinto es investigador principal del Instituto Francés de Asuntos Internacionales y Estratégicos (IRIS) en París. Está especializado en la integración europea en defensa y política exterior, así como en la cooperación militar y de seguridad entre la Unión Europea (UE) y África. Como tal, también sigue las políticas de cooperación al desarrollo de la UE utilizadas para la prevención de conflictos y la gestión de crisis.

Es licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad de Florencia (opción internacional), Federico Santopinto obtuvo una maestría en Política Internacional en la Universidad Libre de Bruselas (ULB). Luego trabajó durante más de diez años como observador electoral a largo plazo para la UE, principalmente en países africanos que salían de conflictos. Al mismo tiempo, se unió al GRIP (Groupe de recherche et d’information sur la paix et la sécurité), un instituto de investigación especializado en control de armas, donde trabajó tanto en políticas de la UE como en el mantenimiento de la paz de la ONU. En este contexto, ha sido director de proyectos del Observatorio de Mantenimiento de la Paz Boutros-Ghali (OBG). Federico Santopinto también trabaja ocasionalmente en la ULB como experto asociado.

 

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