Diplomacy
Los georgianos protestan por la retirada de su gobierno proruso de las negociaciones de adhesión a la UE, pero Bruselas también tiene la culpa.
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First Published in: Dec.04,2024
Dec.23, 2024
En la capital georgiana, Tiflis, se han producido protestas masivas. Más de 100,000 georgianos partidarios de la adhesión de su país a la UE han salido a las calles desde el 28 de noviembre en respuesta al reciente anuncio del gobierno de que ha suspendido las negociaciones de adhesión a la UE y rechazará la financiación de la UE al menos hasta 2028. El partido gobernante Sueño Georgiano culpa a la UE del fracaso de las negociaciones de adhesión. Al anunciar la decisión, el primer ministro, Irakli Kobajidze, afirmó que Bruselas intentaba “chantajear” a Georgia y “organizar una revolución en el país”. El anuncio de Kobajidze se produjo apenas un mes después de que el partido Sueño Georgiano afirmara haber obtenido un mandato tras haber ganado un tercer mandato en las elecciones parlamentarias celebradas a finales de octubre, unas elecciones que, según informes, estuvieron plagadas de irregularidades. Sueño Georgiano afirmó que su victoria era un reflejo de la voluntad del pueblo. Pero las misiones observadoras, tanto internacionales como nacionales, afirmaron que las elecciones no habían sido ni libres ni justas. La Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, que supervisó la campaña, observó desequilibrios en los recursos financieros entre los partidos contendientes, una retórica extrema y divisiva y denuncias generalizadas de intimidación y soborno. Sueño Georgiano, fundado y dirigido por el oligarca prorruso Bidzina Ivanishvili, lleva años intentando desbaratar la relación del país con la UE. Y ello a pesar de que la integración en la UE está consagrada en la constitución georgiana y de que el apoyo público a la adhesión se mantiene alrededor del 85%. La UE concedió a Georgia el estatus de país candidato en 2023. Sueño Georgiano no ha cumplido ninguna de las promesas electorales que hizo en 2012. Cuando llegó al poder prometió mejorar la democracia y el estado de derecho. De hecho, tras bastidores, el partido de Ivanishvili se ha hecho poco a poco con el control de lo que deberían ser las instituciones democráticas independientes, como el poder judicial y las fuerzas de seguridad. Los críticos afirman que ha creado toda una red en la sombras que se apoya en la corrupción para influir en los procesos políticos, socavando los esfuerzos por mejorar la calidad de la democracia y el estado de derecho de Georgia, necesarios para la integración en la UE. Mientras tanto, Ivanishvili y su partido también han mantenido una fuerte relación con Rusia. El país se negó a adoptar sanciones tras la invasión de Ucrania y, al parecer, ha detenido a ciudadanos rusos que intentaban huir del servicio militar obligatorio. A principios de año, el gobierno aprobó leyes que desafían abiertamente los principios de la UE. En mayo, Georgia aprobó lo que se conoce como ley de “agentes extranjeros”. Siguiendo el modelo de una legislación similar aprobada en Rusia en 2022, esta ley obliga a registrarse a las ONGs que reciban más del 20% de financiación del extranjero. El sector de la sociedad civil de Georgia se financia en un 90% desde el extranjero, por lo que esta ley pone en una situación vulnerable a prácticamente todas las ONGs que trabajan en temas relacionados con la democracia y el estado de derecho. Los críticos creen que el gobierno utilizará esta ley para eliminar las voces disidentes. En julio, el gobierno también aprobó una amplia legislación contra el colectivo LGBTQ+, alegando que estaba en consonancia con los valores cristianos y europeos. Pero las leyes iban totalmente en contra de las directrices de la UE en materia de discriminación. Antes de que se introdujeran las leyes, el entonces responsable de Asuntos Exteriores de la UE, Josep Borrell, advirtió de que obstaculizarían la adhesión de Georgia a la UE. Y, tras la aprobación de la ley de agentes extranjeros el pasado julio, la UE, de hecho, detuvo las conversaciones de adhesión, pero siguió aportando fondos destinados a apoyar el camino de Georgia hacia la adhesión. Ahora Kobajidze dice que Georgia no aceptará fondos de la UE hasta 2028.
La UE ha hecho pública una declaración en la que condena el uso de la fuerza para disolver las protestas, lamenta la suspensión de las conversaciones y reitera su preocupación por el retroceso democrático en Georgia. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, declaró que “la puerta de la UE sigue abierta” para Georgia siempre que cumpla los requisitos de la UE en materia de reforma económica y política. Pero - tanto en el pasado como ahora - la UE ha sido incoherente en sus requisitos. Cuando Georgia solicitó por primera vez el estatus de candidato en marzo de 2022, la UE respondió con una lista de “12 prioridades” que debían cumplirse antes de que el país pudiera avanzar con su solicitud. Entre ellas, abordar la polarización política, garantizar la independencia de las instituciones democráticas y lo que denominó “desoligarquización”, es decir, reducir la influencia de grupos con intereses particulares en la vida económica, política y pública. El estatus de candidato se concedió en diciembre de 2023, a pesar de que Georgia no cumplía varias de esas recomendaciones. En ese momento se enumeraron nueve pasos que el país debía dar antes de poder adherirse. Esta falta de coherencia puede deberse en parte a que estos procesos son territorio desconocido para la UE. Pero también es casi seguro que se deba a que Bruselas responde a tendencias políticas y geopolíticas más amplias. Hasta la guerra de Ucrania, la UE no se planteaba añadir nuevos países a la lista de adhesión. Ya estaba luchando contra el aumento del populismo, el nacionalismo y los problemas del estado de derecho en algunos de sus estados miembros, como Hungría y Polonia. Sin embargo, a medida que han aumentado las tensiones geopolíticas, la UE también ha intentado mantener un pie en el Cáucaso meridional, lo que le ha dado razones adicionales para mantener a Georgia cerca. Al mismo tiempo, unirse a Occidente ya no es la única opción viable para Georgia. Rusia y China también están presionando al gobierno georgiano para que estreche lazos con fuentes de apoyo alternativas. Y esto no sólo se aplica a Georgia. Cada vez son más los países de los Balcanes Occidentales y Europa Oriental que tienen dificultades para avanzar en el proceso de adhesión, como Serbia, Bosnia y Turquía. Obviamente, no todo es culpa de Bruselas. A muchos de estos países les queda trabajo por hacer en cuanto a la calidad de su democracia. Pero es posible que la UE tenga que revisar su enfoque de los procesos de adhesión a la luz de la cambiante situación geopolítica. Deberá hacer más que solo afirmar que la puerta está abierta para dar la bienvenida a un nuevo miembro a la UE.
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